El Mundo Mira a Monza, pero el Corazón de Ferrari Late en Emilia-Romaña
El domingo 6 de septiembre, a las puertas de Milán, el rugido de veinte motores llenará el "Templo de la Velocidad". Cientos de miles de personas, banderas rojas al viento, todas las miradas puestas en un mismo color. Así es el Gran Premio de Italia: un día que parece detener a todo el país.
Pero ese rugido, en realidad, nace en otro lugar.
A un centenar de kilómetros de Monza, en una nave silenciosa de Emilia-Romaña, ese mismo sonido se diseña, se calcula y se pone a prueba mucho antes de llegar a la pista. Ahí es donde todo empieza. Y ahí es donde, cada año, cada vez más personas eligen ir a buscarlo.
El verdadero hogar de Ferrari no está en la pista